CÓMO ELEGIR UN BUEN PROBIÓTICO



En el momento de decidir usar un probiótico, tenemos que valorar varios factores y elegir el producto que más se adapte a nuestras necesidades. Debemos tener en cuenta la diferencia entre prebiótico, probiótico y simbiótico (ver nuestro anterior post sobre “Prebióticos, probióticos y simbióticos”) y elegirlo en función de lo que queremos conseguir de él.

Si hemos decido un simbiótico, hay que saber que contienen distintos ingredientes, todos ellos dirigidos a restablecer el equilibrio de la flora intestinal. Aunque estos ingredientes los podemos obtener por separado.

  • Cepas “probióticas”: Los probióticos se diferencian de acuerdo con el género, la especie y la cepa.

  • En cuanto a características de la cepa probiótica, debe:
    • Disponer de evidencia científica en forma de estudios o ensayos clínicos sobre el efecto terapéutico buscado
    • Tener seguridad biológica
    • Ser resistente a la degradación enzimática del tracto gastrointestinal
    • Ser capaz de adherirse a la mucosa intestinal y crecer
    • Ser capaz de inhibir el crecimiento de la microbiota patógena presente
    • Encontrarse en el producto en una cantidad considerable, del orden de mil millones de bacterias (109 UFC) como mínimo; por debajo de esta cifra, el efecto es prácticamente nulo.2. Cofactores metabólicos: elementos indispensables para el crecimiento de la microflora probiótica. Incluye sustancias prebióticas (FOS, inulina…), vitaminas del grupo B, magnesio y manganeso.
  • Cofactores fisiológicos: ingredientes destinados a proteger y regenerar los enterocitos que forman la mucosa intestinal. Entre ellos podemos encontrar fosfolípidos, lactoferrina, glutamina, inmunoglobulinas procedentes del calostro, carotenoides y vitaminas del grupo B.

Esta combinación de ingredientes activos que actúan en sinergia favorece la regeneración rápida de la microflora intestinal, sobre todo cuando se encuentra fuertemente alterada.

¿Qué formato es mejor para un probiótico? 

El mayor desafío para los probióticos es su biodisponibilidad, es decir, la cantidad real de probióticos que ejercerá su acción terapéutica. Al ser los probióticos bacterias vivas, sufren los ataques ácidos de las enzimas de la saliva y del estómago, por lo que podrían desaparecen en su camino al estómago o verse afectadas de manera que las que sobrevivan difícilmente tienen la posibilidad de instalarse en el intestino.

Ese es el gran reto al que se enfrentan los laboratorios a la hora de crear probióticos: conseguir que estas bacterias buenas no mueran antes de llegar a su destino. En definitiva, puede haber una gran diferencia entre la dosis que indica que contiene la etiqueta de un producto y la que realmente va a llegar a su intestino y actuará en su organismo.

La clave es la elección de las cepas probióticas, la dosis que incluye, el tipo de cápsula que se elige para que las bacterias hagan el “viaje” a través del tubo digestivo, el modo de fabricación e incluso el de almacenamiento. El mejor formato es aquel que protege las cepas.

  • Una forma buena de presentación es en forma de polvo liofilizado dentro de sobres estancos, en una atmósfera de nitrógeno, al abrigo de la luz, del oxígeno del aire y de la humedad. El sobre está hecho de tres capas (polietileno, aluminio y polietileno) que garantiza una excelente impermeabilidad evitando el contacto entre las bacterias y el aluminio.
  • También los podemos encontrar en forma de cápsulas o de comprimidos, aunque a veces esta forma farmacéutica pueda afectar al número de bacterias vivas, ya que la presión necesaria para formar el comprimido hace que la temperatura suba por encima de los 50ºC y mate a una gran parte de ellas. A veces se resalta el procedimiento de la microencapsulación, con el inconveniente que incrementa de manera desmesurada la cantidad de probióticos a ingerir pues por unidad hay menos concentración. En todo caso, el revestimiento debe ser gastrorresistente.
  • La forma más cercana que siempre hemos tenido de tomar probióticos en el medio líquido fermentado (por ejemplo, a base de leche animal o vegetal), aunque el incoveniente es que las bacterias probióticas no se pueden conservar mucho tiempo ya que las diferentes cepas presentes transforman los azúcares y las proteínas del medio en ácidos orgánicos y agua oxigenada, que las bacterias no podrán soportar a largo plazo. Otro problema es las distintas cepas probióticas suelen evolucionar de manera diferente durante la fermentación y la conservación.

Cantidad mínima de probióticos y dosis: La cantidad de probiótico se mide en UFC que son unidades formadoras de colonias o en miligramos. Lo más habitual y rápido para comparar son las UFC, entendiendo como un buen probiótico aquel que al menos garantiza del orden de mil millones de bacterias (109 UFC) como mínimo.

En cuanto a la dosis, no es posible establecer una dosis general para todos los probióticos y se debe seguir las indicaciones del laboratorio teniendo en cuenta la edad, estado y el efecto fisiológico buscado.

Es importante siempre recordar que debe haber un profesional de salud apoyando las indicaciones, y que debe usarse como complemento de una dieta equilibrada.

Interacción con alimentos: 

Excepto en el caso que se indique que las cepas o el formato en el que se presentan sean gastrorresistentes y que se puede combinar con la toma de alimentos, lo normal es tomar los probióticos en ayunas o antes de las comidas (al menos 30 minutos antes) para evitar el contacto con la acidez del estómago cerrado mientras se está produciendo mucho jugo gástrico (rico en ácido clorhídrico) para la digestión de los alimentos. En este momento el nivel de pH del estómago es prácticamente neutro y el píloro (puerta de salida del estómago) se encuentra abierta, por lo que el probiótico pasa directamente hacia el intestino.

Al ser la presentación habitual de los probióticos las cápsulas, comprimidos o polvo liofilizado, la forma perfecta de tomar probióticos es directamente o bien diluyendo el producto en polvo en un vaso de agua templada a unos 35ºC (para reavivar las bacterias, sin matarlas por el agua muy fría o muy caliente), y después beber el contenido, que directamente pasará al intestino a través del píloro, que está abierto. Los probióticos se mantendrán sanos y salvos. Después podrán viajar tranquilamente por todo el intestino delgado para llegar a su destino, el colon, adaptarse, adherirse y multiplicarse.

Calidad- precio: Evidentemente un producto con estos requisitos no es barato, pero se puede buscar una solución intermedia, estudiando el producto y no dejándonos llevar por los reclamos publicitarios. Se debe valorar el producto en función de sus ingredientes, teniendo en cuanta la pureza y origen, del aval científico que te ofrezcan y de la longitud del tratamiento por unidad de compra.

CARACTERÍSTICAS DE PROBIÓTICO IDEAL
Contenido de al menos 5 cepas bacterianas con evidencia científica contrastada
Con al menos 109 UFC/g
Con prebiótico y factores de crecimiento (minerales, oligoelementos, vitaminas o aminoácidos)
Con sustancias que participen en la regeneración intestinal (fosfolípidos, lactoferrina, inmunoglobulinas, glutamina o vitaminas del grupo B)
Presentación en forma de polvo seco, en un sobre estanco en atmósfera de nitrógeno que no requiera de conservación en frío

VITAPLUS BOULARDII- PLUSQUAMPHARMA


Composición:

Ingredientes activos
Por stick bucodispersable
FOS-Actilight®
500 mg
Saccharomyces boulardii CNCM-I-1079
250 mg (5·109 UFC)
Bifidobacterium lactis LAFTI® B94
3·109 UFC
Lactobacillus rhamnosus R0011
4·109 UFC
Lactobacillus helveticus R0052
4·109 UFC
Edulcorante: isomaltosa, antiaglomerante: dióxido de silicio (E-551); aroma: leche

Modo de empleo: La dosis diaria es de 1 stick bucodispersable, justo antes o durante alguna de las comidas (VITAPLUS®boulardii resiste la acidez gástrica y biliar). El producto está diseñado para ser ingerido directamente. No es necesario mezclarlo con alimentos o diluirlo en agua; aunque si se prefiere, puede tomarse diluido o combinado con otros alimentos, por ejemplo, zumos, batidos, yogures, etc… VITAPLUS®boulardii es compatible con la toma de antibióticos (por lo que no es necesario esperar 2 horas desde la toma del antibiótico hasta la toma del probiótico.) Se puede administrar a niños a partir de los 3 años de edad.

Precauciones: Apto para celiacos y diabéticos. Puede contener trazas de soja y leche.
Conservación: Conservar en lugar fresco, seco y protegido de la luz directa del sol, a una temperatura inferior a 25ºC. No requiere refrigeración.

ROSARIO AGUILAR RAMOS - Técnico Farmacéutico Distrifarma

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

OFFARM- Alimentos probióticos y prebióticos. Vol 23, Num 5, Mayo 2004
OFFARM- Inmunonutrición. Vol 30, Num 4, Julio-Agosto 2011
Prebióticos, prebióticos y simbióticos . Mª José García AbadFrancisca Agustín LayuntaMª Lusa Morales Marina. Ediciones i. 2017
Guía de la alimentación funcional : los probióticos en la alimentación humana. Javier Aranceta Bartrina. Elsevier España, 2008
Probióticos. Concepto y mecanismos de acción. Monografías Anales-Pediatria Tormo, R. Vol. Mong.4 Núm 01 (2006)





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