LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA Y SU TRATAMIENTO DIETÉTICO


Aún siendo la leche un componente habitual en la dieta, hay personas que no toleran bien su consumo y sufren molestias gastrointestinales tras su ingestión. El trastorno de intolerancia a la lactosa se conoce desde hace unos 50 años, y aún hoy no existe una estadística reconocida de personas con intolerancia, ya que, aunque existen varias pruebas, el diagnóstico sigue siendo difícil y el trastorno subestimado. Hay datos que estiman que al menos el 70% de la población adulta tiene hipolactasa que puede dar lugar, en función de diferentes factores, a una intolerancia a la lactosa.

¿Qué es la lactosa? ¿Y la lactasa? 

La lactosa es el azúcar de la leche, un disacárido (formado por dos monosacáridos) que tras ser ingerido requiere de una tijera especial (una enzima) que la rompa en sus dos unidades (una galactosa y una glucosa). Por lo tanto, la lactosa es el azúcar y la lactasa es la enzima que permite digerirla para ser absorbida.


(imagen: www.dietmed.es)


La lactosa es una β-galactosidasa que se encuentra en la superficie superior de los enterocitos (células intestinales) del intestino delgado.

¿En qué consiste la intolerancia a la lactosa? 

Una persona presenta una intolerancia frente a la lactosa cuando su organismo no es capaz de metabolizarla, es decir, romperla en sus dos unidades para ser absorbida. Este trastorno es causado por encontrarse la enzima lactasa en baja proporción o por estar ausente.


Cuando no existe lactasa o está en pequeña cantidad, la lactosa no es escindida en sus dos unidades por lo que no es absorbida en el intestino delgado y pasa al intestino grueso donde fermenta por la acción de las bacterias de la flora intestinal , produciendo hidrógeno y otros gases que terminan provocando irritación y molestias abdominales, tales como flatulencias, dolor abdominal, diarrea, náuseas…

La intensidad de los síntomas varía según la cantidad de lactosa ingerida, la cantidad de lactasa que tenga el individuo y su flora bacteriana.
(imagen: www.dietmed.es)




¿Qué grupo de población es más susceptible de padecer una intolerancia a la lactosa? 


De manera general, la intolerancia a la lactosa no es común en los niños pequeños porque la mayoría de los bebés nace con suficiente lactasa. Aún así, hay que tener en cuenta que los bebés prematuros nacidos antes de las 34 semanas de gestación pueden tener bajos niveles de lactasa porque su tracto digestivo no está completamente desarrollado (http://pediatrics.aappublications.org/content/118/3/1279.long)


Lo habitual es que la cantidad de lactasa en el organismo disminuya con el paso de los años, por lo que la edad adulta es el período donde aparece este trastorno con mayor frecuencia.

Tipos de deficiencias de lactasa:
  1. Congénita: un trastorno raro con muy pocos casos documentados en el mundo. Está determinada por una alteración autosómico recesiva de la región reguladora del gen de la lactasa. Se caracteriza por una reducción importante de la lactasa desde el nacimiento, que persiste durante toda la vida. Si no se diagnostica y trata de forma rápida su pronóstico es grave.
  2. Primaria: es el trastorno más frecuente que se desarrolla de forma progresiva a lo largo del tiempo, con la disminución de la producción de lactasa desde la infancia hasta la edad adulta. Su prevalencia varía según el origen étnico. Está correlacionada con la aparición de determinados polimorfismos en la región reguladora del gen de la lactasa, que parecen estar asociados a la persistencia de la lactasa.
  3. Secundaria o adquirida: es un tipo de hipolactasia adquirida causada por una lesión difusa de la mucosa intestinal que afecta a la actividad enzimática de la lactasa. Tiene lugar en individuos con una actividad enzimática activa, donde una lesión causada por enfermedades del intestino delgado, enfermedades multisistémicas o causas iatrogénicas afecta al funcionamiento o concentración de la enzima. Ejemplos de enfermedades causantes de este tipo de hipolactasas son la celiaquía o la enfermedad de Crohn.


¿Cómo se diagnostica? 

Al principio el diagnóstico de hipolactasia en la edad adulta se basaba en la medición de la glucemia sérica 30 minutos después del consumo de 50 g de lactosa; La digestión y absorción de las lactosa hace que se pueda observar un aumento del índice glucémico a más de 20 mg / 100 ml.

Posteriormente, se desarrolló una técnica invasiva que realizaba la medición de la actividad enzimática de la membrana mucosa del intestino delgado. Sin embargo, actualmente esta técnica rara vez se usa por costosa y porque puede verse influida por la distribución irregular de la lactasa en la membrana mucosa del intestino delgado.

Actualmente la técnica diagnóstica estándar es la prueba de aliento de hidrógeno (HBT). Después de la administración oral de lactosa (generalmente 25 g, correspondiente a aproximadamente 500 ml de leche) se mide la cantidad de hidrógeno exhalado, ya que la lactosa no absorbida en el colon es fermentada por la microbiota intestinal, excretándose hidrógeno a través del sistema respiratorio. El HBT es positivo cuando el nivel de hidrógeno en el aire exhalado es al menos 20 partes por millón mayor que el valor de referencia. Es una técnica de alta sensibilidad, especificidad, simple, no invasiva y su bajo costo. 

¿Puede una persona con intolerancia a la lactosa consumir ciertas cantidades de leche y derivados? 

Dependiendo de los niveles de lactasa aún presentes en el organismo, la persona podría ingerir cantidades reducidas de lactosa, pero este nivel de tolerancia es muy variable entre las personas con intolerancia, aunque un porcentaje significativo de individuos tolera cantidades nada desdeñables sobre todo de lácteos fermentados. (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30351161)

¿Cuál es el tratamiento para la intolerancia? 

Como en el caso de cualquier intolerancia alimentaria, el tratamiento consiste en reducir o eliminar la ingestión de lactosa hasta que los síntomas desaparezcan.

Además de la restricción dietética, es posible incorporar la enzima lactasa dentro de un complemento alimenticio. La enzima lactasa tiene reconocida en el Reglamento 432/2012 (https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=celex%3A32012R0432) la declaración “mejora la digestión en las personas con problemas para digerir la lactosa” en complementos alimenticios con una dosis mínima de 4500 FCC, debiendo incluirse instrucciones a la población destinataria de la que consuman con cada comida que contenga lactosa.

Hay que tener en cuenta que su eficacia es de corta duración por lo que se debe tomar de 5 a 30 minutos antes de la comida que contenga lactosa.

También se tiene en cuenta como tratamiento coadyuvante la inclusión de probióticos con actividad β-galactosidasa por cuanto esta enzima confiere a los microorganismos que la poseen potencial probiótico para aliviar los síntomas de intolerancia a la lactosa o prebiótico como generadores de galactooligosacáridos (GOS) capaces de modular positivamente la microbiota intestinal (http://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/57799). Hay estudios recientes que apoyan el efecto beneficioso de los probióticos en la función intestinal, en el metabolismo de los gases y en la motilidad, así como estudio de cepas probióticas específicas de β-galactosidasa que ayudan a la digestión de la lactosa (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30388735) encontrándose esta actividad en especies de Lactobacillus, Bifidobacterium y Streptococcus. Se requieren más estudios con una selección cuidadosa de las cepas que expresan β-galactosidasa para explorar su potencial en este campo.

En el caso de complementar con enzima lactasa y probióticos, el objetivo es suplir la deficiencia de la enzima para reducir la sintomatología en el caso de la ingestión accidental o inevitable de lactosa.

(imagen: www.dietmed.es)


¿Cómo se mide la cantidad de lactasa? 

La unidad de medida estándar para determinar la actividad de las enzimas es la FCC (Códigos de Sustancias Químicas en los Alimentos) aunque también se puede encontrar medidos en ALU (unidad de lactasa ácida).

La dosis necesaria de lactasa va de 4500 a 9000 FCC. 


LACTO 112



Complemento alimenticio a base de enzima lactasa y probióticos.

Ingredientes: Agente de carga: celulosa microcristalina, gelatina, Enzima Lactasa (100.000 FCC por gramo), Mix ATB (Lactobacillus acidophillus, Lactobacillus bulgaricus, Streptococcus thermophilus, conteniendo al menos 100 mil millones de UFC/gramo), antiaglomerantes: magnesio estearato, dióxido de silicio)

Modo de empleo: 1 cápsula para consumir antes de cada comida que contenga lactosa. Si es necesario, puede tomar hasta 4 cápsulas a la vez.

Precauciones: No está recomendado en personas con alergia a la proteína de la leche de vaca.
Sin almidón, sin lactosa, sin gluten, no testado en animales, sin organismos modificados genéticamente. Formulado sin conservantes, sabores o colores artificiales. Tolerado por diabéticos

Conservación: Conservar en lugar fresco, seco y protegido de la luz directa del sol, a una temperatura inferior a 25ºC. 

Composición:

Composición
Por cápsula
Enzima Lactasa
45 mg (4500 FCC)
Mix ATB (Lactobacillus acidophillus, Lactobacillus bulgaricus, Streptococcus thermophilus)
30 mg (conteniendo al menos 100 mil millones de UFC/gramo)



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